«Jesús le dijo: Recibe la vista; tu fe te ha salvado.» Lucas 18:42
Tu fe te ha sanado — ¿por qué? Ciertamente no por ninguna virtud intrínseca que resida en mi fe — sino simplemente porque me une, en mi bancarrota, con mi fuerte Salvador y Señor todopoderoso.
Porque la fe es el ojo, que aparta la mirada del escrutinio del yo y del pecado — para examinar la gracia ilimitable de Cristo. ¡Y qué vista tan satisfactoria y trascendente es esa! Sin embargo, el ojo no la crea — simplemente capta un poco de sus resplandores soberanos.
Y la fe es el oído, que se niega a seguir turbado por preguntas acosadoras y dudas suspicaces — sino que escucha con sencillez lo que Jesús dice. ¡Y qué melodía hay en su voz! Sin embargo, el oído no evoca los acordes ni las melodías; solamente los bebe.
Y la fe es la mano, que se apoya en un sostén no menor que el Brazo Eterno del Rey de reyes, y por ello no tiembla aun cuando todo se vea bastante oscuro. ¡Qué fuerza todopoderosa está atesorada en Él! Sí — en Él; de ningún modo en la mano frágil que se aferra a Él.
Y la fe es el pie, que huye hacia Cristo. Me hace sentir en casa en su plenitud, en su cercanía, en su amistad. Pero mi pie mismo tiene poco mérito por aquel vuelo inevitable al Paraíso.
Ciertamente no me sorprende que esta sea la armadura que me inviste de un poder inexpugnable — incluso mi fe.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Luke 18:42
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.