Oh eterna y siempre bienaventurada Fuente de toda luz, Manantial de toda dicha, Dios de toda gracia, mira esta mañana con ese amor que guardas a los tuyos, mientras me aventuro de nuevo en tu sagrada presencia. Que el mundo quede excluido y pueda sentirme a solas con Dios.
Vengo en la nada de la criatura, descansando únicamente en la plenitud de Jesús. Vengo, tal como soy, sin excusa alguna, como pecador y como el primero de los pecadores, a ti, Salvador todopoderoso. Renuncio a toda confianza en la criatura y, con toda la carga de mi culpa, me echo a tus pies por tiempo y eternidad. «Señor, sálvame, o perezco.» No puedo sostenerme en mí mismo; solo en aquel que se hizo fiador mío y que aún está a la diestra de la Majestad en los cielos, presentando mi nombre y mis oraciones ante el trono. Jesús, soy completo en ti. No dejes que mire a mí mismo, donde todo me hunde en desaliento; permite que mire con el ojo indiviso de la fe a tu sacrificio sangrante.
Señor, vengo y apelo a tu palabra. Magnifica tu gracia en mí; muéstrame mi total indigencia, para que cada paso hacia la gloria sea un paso de gracia. Y mientras con fe de niño descanso en la obra acabada de Jesús, dame esa misma confianza sencilla en todos sus tratos. Que sienta que el Pastor de Israel no puede guiarme mal; que su propio camino ha de ser el más seguro y el mejor. «Al que viene a mí no lo echaré fuera.» Todo lo pido por amor de Jesús. Amén.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: FOR SIMPLICITY OF FAITH
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.