Un principio viviente
Como el oro es el más precioso de los metales, así es la fe entre las gracias. La fe nos corta del olivo silvestre de la naturaleza y nos injerta en Cristo. La fe es la arteria vital del alma: "El justo vivirá por su fe." Quienes carecen de fe pueden respirar, pero les falta vida espiritual.
La fe salvadora es un principio viviente. La fe da vida a todas las gracias; ninguna gracia se mueve hasta que la fe la pone en acción.
La fe despierta el arrepentimiento. Cuando creo en el amor de Dios hacia mí, esto me hace llorar por haber pecado contra un Dios tan bueno.
La fe es la madre de la esperanza; primero creemos la promesa, luego esperamos en ella. La fe es el aceite que alimenta la lámpara de la esperanza. La fe y la esperanza son dos gracias como tórtolas; quita una, y la otra decae. Si se cortan los tendones, el cuerpo queda lisiado; si se corta este tendón de la fe, la esperanza queda lisiada.
La fe es el fundamento de la paciencia; quien cree que Dios es su Dios y que todas las providencias obran para su bien, se entrega con paciencia a la voluntad de Dios.
La fe es una panacea, un remedio contra todos los males. Es el ancla del hombre piadoso, que echa en el mar de la misericordia de Dios y se preserva de hundirse en la desesperación.
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: El Retrato del Hombre Piadoso — A living principle
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.