La felicidad del creyente
«¡Oh, si yo supiese dónde hallarlo!» Job 23:3
La felicidad del creyente consiste en gran medida en la presencia de Dios y en una conciencia de su amor. Su felicidad no está en el lugar, ni en las circunstancias, ni en los amigos, sino en Dios mismo, tal como se revela en Jesús.
En cualquier lugar,
a cualquier hora,
en cualquier condición,
solos o en cualquier compañía,
podemos ser felices, si nos damos cuenta de que Dios está presente y podemos entrar en comunión con Él.
La verdadera religión siempre...
tiene su centro en Dios,
se alimenta de Dios, y
se sacia con Dios solo.
Las enseñanzas del Espíritu Santo nos apartan de otras fuentes de paz y satisfacción para llevarnos solo a Dios. Y en Dios, tal como se da a conocer en Jesús, encontramos...
todo lo que necesitamos,
todo lo que deseamos,
todo lo que podemos disfrutar!
«Me has hecho conocer las sendas de la vida; me llenarás de gozo en tu presencia, de deleites eternos a tu diestra». Salmo 16:11. ¡Oh, pensamiento bendito! Habiendo sido llevados a fijar nuestro corazón en Dios, a encontrar nuestra felicidad en Dios, muy pronto, muy pronto, disfrutaremos de su presencia perfecta y continua; y nunca más suspiraremos ni clamaremos: «¡Oh, si yo supiese dónde hallarlo!»
«Y así estaremos para siempre con el Señor.» 1 Tesalonicenses 4:17
Fuente y atribución
Autor original: James Smith
Título original: Treasures from James Smith — The believer's happiness
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de James Smith, publicado originalmente en Grace Gems.