Mañana y noche

La generosidad que enriquece al creyente

Retener para sí empobrece, mientras que dar con liberalidad trae prosperidad y contentamiento, pues Dios enriquece al dador generoso.

Las almas mezquinas limitan sus contribuciones al ministerio y a las misiones, y llaman a tal ahorro «buena economía». Poco imaginan que así se empobrecen a sí mismas. Su excusa es que deben cuidar de sus propias familias; ¡pero olvidan que descuidar la casa de Dios es el camino seguro para traer ruina sobre sus propias casas!

Nuestro Dios tiene un método en su providencia por el cual puede bendecir nuestros esfuerzos más allá de nuestra expectativa, o frustrar nuestros planes para nuestra confusión y consternación. Con un giro de su mano puede dirigir nuestra nave por un canal provechoso, o encallarla en pobreza y bancarrota.

Es la enseñanza de la Escritura que el Señor enriquece al liberal, y deja que el mezquino descubra que retener conduce a la pobreza. En una esfera muy amplia de observación, he notado que los cristianos más generosos de mi conocimiento han sido siempre los más felices y casi invariablemente los más prósperos. He visto al dador liberal elevarse a una riqueza que nunca soñó; y he visto con tanta frecuencia al mezquino y tacaño descender a la pobreza por la misma mezquindad con la que pensaba elevarse.

Los hombres confían a los buenos administradores sumas cada vez mayores, y así sucede con frecuencia con el Señor; Él da por carretadas a los que dan por almudes. Donde la riqueza no se concede, el Señor hace que lo poco sea mucho por el contentamiento que el corazón santificado siente en una porción que ha sido dedicada al Señor. El egoísmo mira primero al hogar, pero la piedad busca primero el reino de Dios y su justicia. Sin embargo, a la larga, el egoísmo es pérdida y la piedad es gran ganancia. Se necesita fe para actuar hacia nuestro Dios con mano abierta, pero seguramente Él la merece de nosotros. Todo lo que podemos hacer es un reconocimiento muy pobre de nuestra asombrosa deuda con su bondad.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: October 26 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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