Cristo tiene en Sí mismo gracia sin medida, pero no la ha retenido para Sí. Así como el reservorio se vacía en las tuberías, así Cristo ha derramado Su gracia por Su pueblo. "De Su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia." Parece que sólo tiene para repartirnos. Se yergue como la fuente, siempre fluyendo, pero sólo corre para abastecer las cántaras vacías y los labios sedientos que se acercan a ella. Como un árbol, da dulce fruto, no para colgar de las ramas, sino para ser recogido por quienes lo necesitan. La gracia, ya sea su obra perdonar, limpiar, preservar, fortalecer, iluminar, vivificar o restaurar, siempre puede obtenerse de Él libremente y sin precio; ni hay una sola forma de la obra de la gracia que Él no haya concedido a Su pueblo. Como la sangre del cuerpo, aunque fluye desde el corazón, pertenece igualmente a cada miembro, así las influencias de la gracia son la herencia de cada santo unido al Cordero. En esto hay una dulce comunión entre Cristo y Su Iglesia, en cuanto ambos reciben la misma gracia. Cristo es la cabeza sobre la cual se vierte primero el aceite; pero el mismo aceite corre hasta los bordes de las vestiduras, de modo que el más pequeño de los santos tiene la misma unción que la que cayó sobre la cabeza.
Esta es verdadera comunión, cuando la savia de la gracia fluye del tronco a la rama, y cuando se percibe que el tronco mismo se sostiene por el mismo alimento que nutre a la rama. A medida que día a día recibimos gracia de Jesús, y reconocemos cada vez más constantemente que viene de Él, le contemplaremos en comunión con nosotros, y gozaremos de la dicha de la comunión con Él. Hagamos uso diario de nuestras riquezas, y acudamos siempre a Él como a nuestro propio Señor del pacto, tomando de Él la provisión de todo lo que necesitamos, ¡con la misma libertad con que los hombres toman dinero de su propia bolsa!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: March 15 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.