La gracia halló a una endemoniada —y la hizo ministra!
«Apareció primeramente a María Magdalena —de la cual había echado siete demonios.» Marcos 16:9
María de Magdala fue víctima de un mal terrible. Estaba poseída no por un solo demonio —sino por siete. Estos moradores espantosos causaban mucho dolor y contaminación al pobre cuerpo en el que habían hallado alojamiento. ¡El suyo era un caso desesperado y horrible! No podía ayudarse a sí misma, ni ningún auxilio humano podía aprovechar. Pero Jesús pasó por allí, y sin ser buscado, y probablemente aun resistido por la pobre endemoniada, pronunció la palabra de poder —y María de Magdala se convirtió en un trofeo del poder salvador de Jesús.
¡Qué bendita liberación!
¡Qué dichoso cambio!
Del delirio —al deleite,
de la desesperación —a la paz,
del infierno —al cielo!
Al instante se convirtió en seguidora constante de Jesús, recogiendo cada una de sus palabras, siguiendo sus pasos sinuosos, compartiendo su vida fatigosa; y con todo ello se hizo su generosa ayudante, la primera entre aquella banda de mujeres salvas y agradecidas —que le servían con sus bienes.
Cuando Jesús fue levantado en la crucifixión, María permaneció compartiendo su vergüenza —la hallamos acercándose al pie de la cruz. No podía morir en la cruz con Jesús —pero se mantuvo tan cerca de ella como le fue posible. Fue la creyente fiel y vigilante —la última junto al sepulcro donde Jesús durmió; la primera en la tumba de donde él resucitó!
Así, la gracia halló a una endemoniada —y la hizo ministra!
¡La gracia la libró de Satanás —y la unió para siempre al Señor Jesús!
¡Que yo sea también tal milagro de gracia!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — Grace found her a maniac —and made her a
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.