Pensamientos matutinos

La gracia pequeña que crece despacio

Si el comienzo de la vida divina es repentino, su avance suele ser gradual; la gracia débil es gracia real, y el alma que apenas toca el borde del manto de Cristo será salva.

Si el primer comienzo de la vida divina en el alma es repentino, el avance de esa obra es en la mayoría de los casos gradual. Sea esto un estímulo para quienes escriben contra sí mismos cosas duras y amargas a causa de su escaso progreso. El crecimiento del conocimiento divino en el alma es con frecuencia lento, fruto de mucho tiempo y de disciplina prolongada. Mirad a los once discípulos: ¡qué discípulos tardíos y lentos fueron, aun cuando enseñados directamente por los labios de Jesús! Bebieron su conocimiento de la misma fuente, recibieron su luz del Sol mismo; y, con todas esas ventajas superiores, ¡cuán tardíos de corazón para creer todo lo que él les enseñaba con tanta paciencia! El avance del alma en la vida divina, su conocimiento del pecado, del mal escondido, de las profundas traiciones del corazón, de la sutileza de Satanás, de la gloria del evangelio, de la preciosidad de Cristo y de su propio interés en la gran salvación, no es obra de un día ni de un año, sino de muchos días, sí, de muchos años de arado profundo y de disciplina larga y a menudo dolorosa, de «viento, tormenta y tempestad».

Pero esta vida en el alma no es menos real ni menos divina porque su crecimiento sea lento y gradual. Puede ser pequeña y débil en su grado, mas en su naturaleza es vida que nunca muere. Cuántos de los amados del Señor, hijos de padres piadosos criados en los caminos de Dios, no logran, al repasar el mapa de su peregrinación, recordar el punto de partida de su vida espiritual. Saben bien que salieron de la ciudad de destrucción y que por brazo fuerte y poderoso fueron sacados de Egipto; pero tan suave, tan imperceptible, tan gradualmente fueron llevados —«primero un pensamiento, luego un deseo, luego una oración»— que no podrían descubrir cuándo amaneció la vida divina en su alma, más de lo que podrían decir cuándo la luz natural rompió por primera vez sobre el caos. Con todo, es real. No es fantasía que ha heredado un principio malo en el corazón; no es fantasía que la gracia lo ha vencido. No es fantasía que fue hijo de tinieblas; no es fantasía que ahora es hijo de luz. Puede lamentarse en secreto por su poco avance, su fe débil, su gracia pequeña, su corrupción fuerte y sus muchas debilidades, y con todo puede decir: «Aunque soy el primero de los pecadores y el menor de los santos, aunque veo dentro tanto que me humilla y fuera tanto que me entristece, esta una cosa sé: que aunque yo era ciego, ahora veo». Veo lo que nunca vi: la abominabilidad del pecado y la hermosura de la santidad; la vileza y vaciedad de mí mismo y la preciosidad y plenitud de Jesús. No olvidéis, querido lector, que la gracia débil es gracia real. Si solo tiene hambre y sed, si apenas toca el borde del manto, será salva.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - November 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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