Las vigilias matutinas

La gracia que nos transforma cada día

Cada mañana es una invitación a buscar la comunión con Dios y a pedirle que su Espíritu obre en nosotros una santidad creciente que nos asemeje a Cristo.

Bendito Dios, en tu gran bondad me has permitido ver la luz de un nuevo día. Que reciba cada amanecer como una prueba fresca de tu amor, como un renovado otorgamiento de misericordia. Que consagre a tu alabanza la vida que tu generosidad preserva.

Señor, vuelvo a ti con mi carga de pecado. Es tu admirable paciencia la que no convierte cada mañana en la última. Te bendigo porque aún hay sangre que limpia y un Espíritu todo gracia. Antes de salir al mundo, dame sentir la certeza de tu amor reconciliado, y el dulce pensamiento de que un Dios de pacto rodea mi camino, me defiende y me sostiene.

Es la falta de santidad en mi corazón lo que nubla el gozo de mi comunión contigo. Te ruego que me impartas abundantemente las influencias santificadoras de tu gracia. Que el pecado sea crucificado, que el yo sea sometido, y que bajo el poder de afectos renovados tú llegues a ser todo en todos. Mi clamor diario será: más gracia, más gracia. No hay suficiencia en mí, pero tú has prometido que tu gracia basta.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: FOR SANCTIFYING GRACE

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura