Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La gracia que refrena el pecado

La gracia que refrena al creyente no le permite ser lo que sería por naturaleza, y lo guarda del pecado, como preservó a José, a David y a Nehemías en sus horas de mayor tentación.

Nunca podremos alabar suficientemente a Dios por su gracia que nos refrena; porque ¿qué seríamos sin ella? ¡Qué misericordia tan inefable, entonces, que no puedas ser lo que quisieras ser, ni actuar como quisieras actuar, ni decir lo que quisieras decir, ni hacer las cosas que quisieras hacer, porque hay en ti, que temes a Dios, un principio espiritual que te sostiene y te detiene en los caminos de pecado y de muerte por los que andaría la carne!

¡Cómo este espíritu de gracia y de temor piadoso guardó a José en la hora de la tentación! ¡Cómo preservó a David cuando tuvo a Saúl en su poder mientras dormía en la cueva! ¡Cómo guardó a Nehemías en el temor de Dios de la extorsión y la opresión! Y ¡cómo, en miles de ocasiones, ha preservado los pies de los santos y los ha librado de hacer cosas que habrían arruinado su reputación, marchitado su carácter, traído oprobio sobre la causa de Dios, y causado el mayor pesar y angustia en su propia conciencia!

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: December 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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