Esta es la misericordia para los santos que lloran, suspiran y gimen bajo un cuerpo de pecado y de muerte: que Dios ha decretado que la gracia no solo pueda reinar, sino que tiene que reinar. Si se nos dejara a nosotros, no podríamos rescatarnos del dominio del pecado más de lo que los hijos de Israel podían librarse de la casa de servidumbre egipcia. Pero ellos suspiraban y gemían a causa de la servidumbre, y su clamor subió a Dios. Él tuvo respeto a su pacto, los miró y los libró. Así Dios ha determinado a favor de su pueblo que el pecado no sea su ruina eterna, sino que la gracia «reine por la justicia para vida eterna».
Pero debe reinar aquí así como en el más allá, pues por su reinado aquí se asegura su triunfo eterno. Ha de someter, pues, nuestros corazones soberbios y no cesar de blandir su cetro pacífico sobre ellos hasta lograr en ellos una victoria absoluta e incondicional. Esto es lo que todo sincero hijo de Dios anhela sentir y realizar. Anhela abrazar a Jesús y ser abrazado por él en los brazos del amor. Odia el pecado, aunque obre en él diariamente, y siempre procura recobrar su antiguo dominio; aborrece a aquel cruel tirano que lo arrastró una y otra vez al cautiverio y que, de no ser por la gracia soberana, habría sellado su destrucción eterna.
Sometido por el cetro de la misericordia, anhela el dominio de la gracia sobre toda facultad de su alma y todo miembro de su cuerpo. «Oh», dice, «que la gracia reine y gobierne en mi pecho; que no sufra que pecado alguno me domine; que dome todo deseo desordenado y lleve cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo». Así, el que de veras teme a Dios mira a la gracia, y solo a la gracia, no solo para salvar, sino para santificar; no solo para perdonar el pecado, sino para someterlo; no solo para asegurarle herencia entre los santos en luz, sino para hacerlo apto para ella.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: July 27
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.