«Donde el pecado abundó, la gracia abundó mucho más.» Romanos 5:20
La gracia abunda para el principal de los pecadores. Juan Bunyan me dice que debo buscar diligentemente un tesoro doble: el tesoro de mi primera y de mi segunda experiencia de esta gracia de Dios, la bendición del umbral y la bendición del hogar.
Ahí está mi primera experiencia. ¿Acaso no recuerdo la palabra que se apoderó de mí, cuando estaba hundido en el pecado y la miseria? ¿No recuerdo mi terror de conciencia, mi miedo a la muerte y al Infierno; también mis lágrimas y oraciones —sí, cómo suspiraba bajo cada seto por misericordia? ¿He olvidado el establo, el granero y similares, donde él visitó por primera vez mi alma? No, no; lo alabaré siempre por esta primera experiencia de su gracia. ¡Oh día feliz, que fijó mi elección en Cristo, mi Salvador y mi Dios!
Pero también está mi segunda experiencia. Si he pecado contra la luz, pecado después de ser traído a casa desde el yermo desierto y el país lejano; si he sido tentado a blasfemar; si estoy sumido en la desesperación; si creo que Dios lucha contra mí; si el Cielo está oculto a mis ojos; y sin embargo —y sin embargo— de todos ellos el Señor me libra: aquí hay nuevos temas y motivos para la gratitud. Como hijo no menos que como pecador, dentro de la casa del Padre así como fuera de sus muros, he gustado y visto que Dios es benigno.
Por la mano del Señor Jesucristo él me saca de la tierra de arena y espinas —a la tierra que fluye leche y miel. Esta nueva mañana recuerdo y conmemoro la plenitud de su misericordia.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Romans 5:20
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.