"en humildad de mente, cada uno considere a los otros superiores a sí mismo." Filipenses 2:3
"Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguien se cree ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero examine cada uno su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo en sí mismo y no en otro." Gálatas 6:2-4
Si fuéramos verdaderamente humildes y nos consideráramos los más miserables de los pecadores, nos someteríamos con gusto a todas las adversidades y soportaríamos con paciencia la carga y las debilidades de los demás, considerando que Dios nos ha soportado a nosotros mucho más. Al observar, pues, las faltas de nuestro prójimo, no debemos olvidar las nuestras. Quizá en otras cosas somos más débiles que él. Esto nos refrenará de juzgar con precipitación o de hablar sin reflexión a los demás; pero primero deberíamos hablar con Dios al respecto y luego intentar, con medios amables, corregir a quienes consideremos dignos de reprenda. Más aún, el mejor método es considerar a nuestro prójimo por su lado bueno y a nosotros por el malo; y ver si no podemos disculparlo, y si no tenemos motivos para condenarnos severamente a nosotros mismos. Si su falta no admite excusa, aun así no debemos permitir que despierte nuestra corrupción, sino interceder con afecto por él ante el trono de nuestro Dios que perdona. Es muy fácil hallar faltas en los demás, pero mostrar amor y restaurarlos mediante la oración y la corrección fraterna es cosa muy distinta. Señor, enséñame a amar a mi prójimo como a mí mismo.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — November 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.