Pensamientos matutinos

La humillación de Cristo, medicina para un corazón herido por el pecado

Contemplar a Cristo sufriente vuelve insoportable el pecado y despierta misericordia. Su humillación transforma nuestra lucha en oración, porque donde Él tocó la vergüenza, para nosotros nace consuelo, compasión y deseo de crecer en santidad.

Cuando el creyente contempla seriamente la humillación del Redentor, el pecado deja de ser una noción y se vuelve una herida expuesta. La cruz deja de ser una imagen distante: revela el costo real de apartarse del Señor y de endurecerse ante su amor. Mirar la cruz nos devuelve a la verdad de que nuestras infidelidades no fueron leves; tocamos la profundidad de una gracia que no nos deja indiferentes.

Pero esa visión no destruye, restaura. Si Cristo cargó nuestro peso y conoció la oscuridad de la humillación para abrirnos la gloria de la reconciliación, entonces nuestras pruebas hallan sentido. En su condescendencia aprendemos a beber humildad y a buscar la semejanza con Él. Así, donde parecía haber vergüenza y derrota, comienza el avivamiento de una piedad más verdadera, más paciente y más deseosa de vivir para la gloria de Dios.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - December 12

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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