La visión de este capítulo describe la condición de Israel en los días de Zacarías; pero interpretada en su aspecto hacia nosotros, describe a la Iglesia de Dios tal como hoy la hallamos en el mundo.
La Iglesia se compara a un bosquecillo de arrayanes que florece en un valle. Está escondida, inadvertida, secreta; sin pretender honra ni atraer la mirada del espectador despreocupado. La Iglesia, como su Cabeza, tiene una gloria, pero está oculta a los ojos carnales, pues aún no ha llegado el tiempo de su manifestación en todo su esplendor.
También se nos sugiere la idea de una seguridad tranquila, pues el arrayanal del valle está quieto y sereno, mientras la tempestad azota las cumbres de los montes. Las borrascas descargan su fuerza sobre los picos escarpados de los Alpes; pero allá abajo, donde corre el arroyo que alegra la ciudad de nuestro Dios, los arrayanes florecen junto a las aguas tranquilas, sin que los conmueva el viento impetuoso. ¡Cuán grande es la tranquilidad interior de la Iglesia de Dios! Aun cuando es perseguida y combatida, tiene una paz que el mundo no da, y que por tanto no puede quitar. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarda los corazones y las mentes del pueblo de Dios.
¿No retrata con fuerza la metáfora el crecimiento pacífico y perpetuo de los santos? El arrayán no se despoja de sus hojas; siempre está verde. Así también la Iglesia, en su peor tiempo, conserva aún una bendita verdura de gracia; más aún, a veces ha mostrado mayor verdura cuando su invierno ha sido más riguroso. Más ha prosperado cuando sus adversidades han sido más severas.
De aquí que el texto insinúe la victoria. El arrayán es el emblema de la paz y un símbolo de triunfo. Las guirnaldas de los conquistadores se ceñían con arrayán y laurel; ¿y no es siempre victoriosa la Iglesia? ¿No es cada cristiano más que vencedor por medio de aquel que le amó? Viviendo en paz, ¡todos los santos se duermen en los brazos de la victoria!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: September 26 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.