"Entonces Job se levantó, rasgó su manto y rapó su cabeza; y cayendo al suelo, adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito." Job 1:20-21
Hay aflicciones y desgracias que ya pasaron, ¿por qué, entonces, hemos de atormentarnos por ellas? No podemos evitar entristecernos cuando un ser querido nos ha sido arrebatado, pero ¿por qué deberíamos negarnos a aceptar la voluntad de Dios? Cuando alguna desgracia nos ha quitado dinero, o cuando algún giro en los asuntos ha dañado nuestros intereses terrenales, ¿por qué deberíamos sentarnos a lamentar la pérdida?
La preocupación no la recuperará, ni nos devolverá las antiguas condiciones favorables. Es mucho más sensato que enfrentemos el hecho de nuestros recursos menguados, o que aceptemos las nuevas y cambiadas circunstancias, adaptándonos a ellas, y sigamos adelante con nuestra vida.
Fue un viajero sabio aquel que, cuando su caballo murió, dijo: "Bueno, ahora tendré que caminar", y siguió su viaje con enérgica alegría.
"Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús." Filipenses 3:13-14
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE FOLLY OF GRIEVING
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.