En la Biblia, “justificar” no significa pulir la conducta ni maquillar la conducta diaria; significa que Dios pronuncia un veredicto de absolución. Es un término forense, judicial. El hombre que es justificado pasa de ser culpable a ser declarado justo porque Cristo llevó su derecho a la justicia. Así entiende Pablo: no hay justificación por obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo.
Por eso el devocional distingue una verdad vital: justicia y santificación no son el mismo acto. La justificación cambia nuestro estado ante Dios: de condenación a aceptación. La santificación cambia nuestra condición moral con el tiempo y nos va moldeando a su semejanza. También no debe confundirse con un perdón parcial que solo evita el castigo futuro; aquí se trata de un favor que coloca al creyente en la presencia del Padre y le da título de vida. Cristo, sin mancha propia, llevó nuestra culpa para darnos Su justicia de manera íntegra.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - December 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.