Nadie sino Jesús puede dar libertad a los cautivos. La verdadera libertad proviene solo de Él.
Es una libertad concedida con justicia, pues el Hijo, que es Heredero de todas las cosas, tiene derecho para hacer libres a los hombres. Los santos honran la justicia de Dios, que ahora asegura su salvación.
Es una libertad que ha sido comprada a precio elevado. Cristo la declara con Su poder, pero la compró con Su sangre. Él te hace libre, pero es por Sus propias ataduras. Tú sales libre, porque Él llevó tu carga por ti. Eres puesto en libertad, porque Él ha sufrido en tu lugar.
Pero, aunque comprada a gran precio, Él la da gratuitamente. Jesús no nos pide nada como preparación para esta libertad. Nos halla sentados en cilicio y cenizas, y nos manda vestir el hermoso atavío de la libertad. Nos salva tal como somos, y todo sin nuestra ayuda ni merecimiento.
Cuando Jesús liberta, la libertad queda perpetuamente asegurada; ninguna cadena puede volver a atar. Que el Maestro me diga: "¡Cautivo, te he librado!" y queda hecho para siempre. Satanás puede trazar planes para esclavizarnos, pero si el Señor está de nuestro lado, ¿a quién temeremos? El mundo, con sus tentaciones, puede procurar atraparnos, pero más poderoso es Aquel que está por nosotros que todos los que están contra nosotros. Las maquinaciones de nuestro propio corazón engañoso pueden hostigarnos e incomodarnos, pero Aquel que comenzó la buena obra en nosotros la llevará adelante y la perfeccionará hasta el fin. Los enemigos de Dios y de los hombres pueden reunir sus huestes y venir con furia concentrada contra nosotros, pero si Dios absuelve, ¿quién es el que condena? No es más libre el águila que se remonta a su rocoso nido y luego se eleva por encima de las nubes, que el alma que Cristo ha libertado.
Si ya no estamos bajo la ley, sino libres de su maldición, que nuestra libertad se manifieste en la práctica sirviendo a Dios con gratitud y deleite. "Siervo tuyo soy, y de tu sierva: Tú has soltado mis ataduras." "Señor, ¿qué quieres que haga?"
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: November 25 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.