«Como aquel que quiere abrir una puerta prueba una llave tras otra hasta haber probado todas las llaves del manojo, así hace Dios, usando un método tras otro para obrar sobre el corazón del hombre.»
La gracia salvadora de Dios no será burlada.
Con frecuencia Él comienza con la llave de plata de las oraciones llenas de lágrimas de una madre y los tiernos consejos de un padre.
A su vez, Él usa las llaves de la iglesia: sus ordenanzas y sus ministros, y muchas veces estas logran mover el cerrojo.
Pero si estas fallan, Él introduce la llave de hierro de la tribulación y la aflicción, que se ha visto triunfar después de que todas las demás han fracasado.
Sin embargo, Él tiene una llave maestra de oro, que supera a todas las demás: es la operación de su propio y benignísimo Espíritu, por medio de la cual se logra entrar en corazones que parecían cerrados para siempre.
Admirable es la paciencia y la longanimidad del Señor, pues de otro modo hace mucho que habría abandonado a los pecadores endurecidos y descuidados a sí mismos. Él es importuno, lo seamos o no nosotros. Nos esforzamos por resistir su gracia celestial, pero Él permanece fiel a su propio nombre de amor.
¡Oh Señor, te bendecimos porque has abierto nuestros corazones, y te pedimos ahora que, ya que has entrado, habites en nuestras almas para siempre, como un rey en su propio palacio!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: A golden master-key!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.