Porciones diarias

La luz de la Palabra que desenreda el corazón retorcido

La palabra «simple» designa lo no retorcido. El Espíritu Santo desenreda los enredos del corazón natural y descubre la verdad a quien se rinde a la luz de Cristo.

La palabra «simple», en su sentido más literal, designa algo que no está doblado ni retorcido. Pero a causa del corazón engañoso y desesperadamente perverso del hombre, todos sin excepción, en nuestro estado natural, somos lo contrario: nuestros planes y ardides para el provecho mundano o el placer de la carne se enredan y se complican, y continuamos trenzando algún hilo de astucia carnal.

Cuando Dios el Espíritu Santo comienza la obra de la gracia en el alma de los escogidos, procede, por así decirlo, a desenredarla. Toma esa cuerda que Satanás y el propio corazón han trenzado durante años y la desenreda a lo largo de toda su extensión, de modo que los hilos queden separados y aislados. La luz que brilla en el alma desde la plenitud de Jesús revela al hombre la torcedura, la doblez y la hipocresía de la que es culpable. Entonces un hombre queda hecho «simple», cuando los pliegues de su corazón se sacuden y es llevado a ver que Dios mira dentro de él, que su ojo penetra cada rincón de su pecho, y que no hay pensamiento en su corazón ni palabra en su lengua que el Señor no conozca por completo.

Este carácter está bellamente representado en Natanael. Él había pasado por esa obra de desenredo en su alma. Había estado debajo de la higuera, y mientras oraba allí, el ojo de Dios lo miró; y así como un relámpago recorre en un instante un rollo de alambre, así, cuando el ojo de Dios miró el alma de Natanael, ese destello desenredó los designios de su corazón y lo hizo un hombre sencillo delante de él: «un verdadero israelita, en quien no hay engaño».

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: April 22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura