Palabras diarias para los peregrinos de Sion

La luz del rostro del Rey da vida

Sin fe viva en Cristo, la religión se vuelve carga y hastío. Pero cuando él se manifiesta, su comunión transforma la adoración en un pequeño cielo en la tierra para el alma sedienta.

¿Qué es la religión sin una fe viva y un amor vivo hacia el Señor Jesucristo? ¡Cuán pesada y arrastrada, cuán seca y gravosa, qué carga para la mente y qué fatiga para la carne resulta una rutina de formas cuando el corazón no está comprometido y los afectos no se despiertan! La lectura, el oír, la oración, la meditación y la comunión con los santos de Dios, ¡qué obra tan fría y sin corazón cuando Jesús no está! Pero dejadle aparecer, dejad que su presencia y su gracia se sientan y que su bendito Espíritu se mueva sobre el corazón, y entonces hay una santa dulzura, una sagrada bendición en la adoración a Dios y en la comunión con el Señor Jesús que, mientras dura, forma un pequeño cielo en la tierra.

Es este sentido interior de la bienaventuranza de su presencia y de la miseria de su ausencia, del cielo de su sonrisa y del infierno de su ceño, lo que hace que las ovejas de Cristo busquen comunión con él. Él ha ganado su corazón para sí al descubrirles su hermosura y su amor, y ellos, una vez vista la gloria de su Persona, oída la dulzura de su voz y probada la gracia de sus labios, le siguen adondequiera que va, buscando conocerle y el poder de su resurrección, y teniendo todas las cosas por basura y pérdida a fin de ganarle y recibir alguna manifestación de su amor.

¿Qué ha de sostener al alma bajo aquellas pruebas y tentaciones que a veces la oprimen tanto, aliviar aquellas dudas crueles que la inquietan, disipar aquellos temores de muerte que la alarman, someter aquella rebeldía que la condena, desengancharla del mundo que la seduce y hacerla mirar más allá de la vida y del tiempo, de los cuidados de la hora que pasa y de los sucesos del día fugaz, hacia una eternidad solemne y bendita, sino aquellas visitaciones del Señor bendito al alma, que le dan comunión con él? Así fueron guiados y enseñados los santos de Dios en los tiempos antiguos, según el Espíritu Santo ha registrado su experiencia en la palabra de verdad. Recordando el pasado, uno dice: "Tu visitación ha preservado mi espíritu." Anhelando una renovación, otro clama: "Oh, ¿cuándo vendrás a mí?" Y bajo el goce de su presencia, la Iglesia habla: "Él me llevó a la casa del banquete, y su bandera sobre mí fue amor."

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: November 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura