El año devocional de Miller

La luz que la eternidad arroja sobre la vida

Desde el lecho donde se muere, la vida pasada se ve con otra luz. Lo vivido para uno mismo da vergüenza, y lo sufrido por Cristo resplandece. Allí se prueba el sentido de nuestros días.

Un lecho de muerte es un buen lugar desde el cual contemplar la vida pasada. A la luz extraña y tenue que entra desde la eternidad, las cosas no aparecen como en la luz común del sol. Mucho de lo que dio placer al pasar los días ahora da dolor y vergüenza en el recuerdo, y se muestra calamitoso. Esto es cierto de todo pecado y de toda necedad, de toda ganancia y placer que no tuvo la bendición de Dios, de todo lo hecho por uno mismo y no por Cristo, de toda riña y pendencia.

Muchas cosas también que parecieron duras cuando llegaron, y que costaron dolor y renuncia, a la luz del cuarto donde se muere aparecen radiantes y hermosas. Por eso la hora de la muerte es el lugar para probar la vida. Si antes de hacer algo dudoso preguntáramos siempre: «¿Cómo se verá esto cuando yo esté muriendo?», nos ahorraríamos muchos errores y pecados. «El fin de todo lo que se oye es este: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre. Pues Dios traerá toda obra a juicio, junto con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala» (Eclesiastés 12:13-14).

Pero el lecho de muerte es también un buen lugar para que otros estudien la vida de un hombre. Cuando alguien está entregado a los asuntos del mundo, sufre más o menos la envidia de los demás. Cuanto más activo e influyente sea, más lo envidian los que lo rodean. Pero cuando yace moribundo, todo ese sentimiento injusto se desvanece. Todos le miran con bondad. Lo que en él hubo de falto se olvida en el resplandor de ternura que su muerte enciende, y cuanto hubo de hermoso en él brilla con belleza aún más pura.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - August 23

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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