El año devocional de Miller

La marca que revela a los verdaderos discípulos

El amor es el hilo escarlata tejido en todo carácter cristiano; quien ama a Dios enciende su corazón hacia el prójimo en cada acto de la vida.

Existe una marca infalible del carácter cristiano, dondequiera que se encuentre: el amor siempre está presente. Sea cual fuere lo demás que haya o no haya en la nueva vida del creyente, el hilo escarlata del amor está tejido en ella. Dios es amor, y el que cree en Cristo llega a ser, en cierta medida, semejante a Dios. Ser cristiano es tener a Cristo en el corazón; y Cristo es amor. No tener amor es no ser cristiano.

El primer efecto de la fe en Cristo es el brote del amor en el corazón de quien cree. Ese amor no permanece oculto, sino que se manifiesta en la vida. Se revela en el amor a Dios; pero no hay amor a Dios que no encienda también el corazón hacia los hombres. El que no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.

El amor cristiano no es un mero sentimiento hermoso que brilla como una visión en el alma y se desvanece al encuentro con los hermanos en la vida real; es un amor que se vuelve el motor de toda acción y el corazón ardiente de toda ambición. Nos hace compasivos ante el dolor, amables ante la debilidad, solícitos ante la necesidad, pacientes ante la ofensa y dispuestos a servir, padecer y sacrificarnos.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - July 10

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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