Pensamientos vespertinos

La mayordomía generosa de quien sigue a Cristo pobre

Cristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, y llama a los que tienen bienes a consagrarlos con mayordomía generosa ante el inmenso mundo de necesidad que los rodea.

No hay, acaso, posición alguna, por singular y difícil que sea, en la que el creyente pueda hallarse, sin que descubra que Jesús, ya por precepto o por ejemplo, ha trazado el sendero por el cual debe andar. El tema de esta meditación se dirige de manera directa y solemne a los ricos. Situado como estás por la providencia de Dios, necesitas discernir con oración cómo anduvo Jesús en tu condición. Uno de los lazos peculiares a tu posición es la altivez, con su consiguiente confianza en ti mismo y complacencia. Pero aquí el Señor Jesús se presenta como tu ejemplo. Él también fue rico: creando todas las cosas, poseía todas las cosas; el Creador de todos los mundos tenía todos los mundos a su mandato. Y, sin embargo, verdad asombrosa, en los días de su humillación vivió como quien nada posee: aunque era rico, por amor a nosotros se hizo pobre.

Ante un modelo tan ilustre, ¿cuál es tu deber? Sencillo y evidente: en cierto modo debes hacerte pobre, consagrando tus bienes a la gloria de Dios. Atesorar riquezas para acumularlas es contrario al espíritu del evangelio y a la enseñanza y el ejemplo de Cristo; es un pecado, un pecado terrible que pone en peligro el alma. Tu hacienda es un talento que, como mayordomo, deberás rendir a Dios con la misma certeza y solemnidad que cualquier otro. Acaso sea el único talento que te ha dado. ¿Qué será enterrarlo en avaricia y mezquindad, o en un gasto pródigo y de mera complacencia, rehusando aflojar la mano para promover la causa y la verdad de quien se hizo pobre para enriquecernos? ¿Cómo responderás a su mirada cuando se siente el juicio y demande cuenta de tu mayordomía?

Vuelve los ojos alrededor: ¿no hay parte del reino de Cristo languideciendo por falta de sostén? ¿No hay empresa importante impedida en su curso de benevolencia? ¿No hay siervo fiel y laborioso de Cristo, que conoces y está a tu alcance, combatiendo la estrechez, oprimido por la pobreza, sudando entre cuidados y ansiedades solitarias, a quien está en tu mano aliviar? ¿No hay un corazón de viuda al que podrías hacer cantar de gozo, un huérfano cuyas lágrimas podrías enjugar, un santo probado por enfermedad o necesidad o prisión de cuyos pies podrías quitar las cadenas? Un mundo de necesidad y de dolor se extiende ante ti. Aquí está tu ejemplo: Jesús se hizo pobre, vivió pobre y murió pobre. ¿Te atreverás a morir rico, a ser un discípulo de posición holgada? Si tu Señor te dejó ejemplo para que sigas sus pisadas, estás llamado a hacerte pobre, a vivir pobre, aun a morir pobre por él.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - September 26

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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