"Dios nos disciplina para nuestro bien — para que participemos de su santidad." Hebreos 12:10
La disciplina es la medicina de Dios para purgar el pecado, enviada… para marchitar nuestras aspiraciones carnales, para desligar nuestros corazones de los objetos mundanos, para librarnos de nuestros ídolos y para destetarnos más completamente del mundo.
Dios nos ha mandado: "Haced morir, pues, lo terrenal que hay en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia." (Col. 3:5) Si nos negamos a cumplir esta tarea desagradable, ¡podemos esperar que el propio Dios use en nosotros el cuchillo de poda!
"Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él." (Heb. 12:5) Esta es una advertencia provechosa. Lejos de menospreciar la disciplina del Señor, deberíamos agradecerla — que Dios se preocupe tanto y se tome tal trabajo con nosotros, y que su medicina amarga produzca efectos tan saludables. "Ninguna disciplina, al presente, parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por ella han sido ejercitados." (Hebreos 12:11)
Fuente y atribución
Autor original: Arthur Pink
Título original: God's sin-purging medicine
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Arthur Pink, publicado originalmente en Grace Gems.