No se nos hace promesa alguna de que en esta vida seamos librados de la habitación y la operación interior del pecado. Muchos piensan que han de volverse progresivamente más y más santos, que un pecado tras otro ha de ser removido gradualmente del corazón, hasta que al fin sean casi perfeccionados en la carne. Pero este es un sueño vano, y uno que, tarde o temprano, en el caso del pueblo de Dios, será roto rudamente y con aspereza. La naturaleza será siempre la misma; y siempre hallaremos que la carne lucha contra el espíritu. Nuestra naturaleza Adámica es corrupta hasta la médula. No puede remediarse, no puede santificarse; es al fin lo que fue al principio, inherentemente mala, y como tal nunca dejará de ser corrupta hasta que nos quitemos la mortalidad y con ella el cuerpo de pecado y de muerte.
Todo lo que podemos esperar, anhelar, aguardar y pedir es que esta naturaleza maligna sea reprimida, abatida, mortificada, crucificada y mantenida en sujeción bajo el poder de la gracia; pero en cuanto a un cambio tal que se opere en ella para hacerla santa, no es más que una ilusión farisaica, la cual, prometiendo una santidad en la carne, nos deja aún bajo el poder del pecado, mientras se opone con enemistad mortal a aquella verdadera santificación del nuevo hombre de gracia, que es obrada por un poder divino y es del todo distinta de toda imaginada santidad en la carne, o todo vano sueño de su santificación progresiva.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: March 19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.