Seríamos maestros más capaces de los demás, y menos propensos a ser llevados por todo viento de doctrina, si procuráramos tener una comprensión más inteligente de la Palabra de Dios. Puesto que el Espíritu Santo, autor de las Escrituras, es quien solo puede iluminarnos debidamente para entenderlas, deberíamos pedir constantemente su enseñanza y su guía hacia toda verdad.
Cuando el profeta Daniel quiso interpretar el sueño de Nabucodonosor, ¿qué hizo? Se entregó a la oración ferviente para que Dios abriera la visión. El apóstol Juan, en su visión en Patmos, vio un libro sellado con siete sellos que nadie fue hallado digno de abrir, ni aun de mirar. El libro fue abierto después por el León de la tribu de Judá, que había prevalecido para abrirlo; pero está escrito primero: «¡Lloré mucho!» Las lágrimas de Juan, que eran sus oraciones líquidas, fueron, en cuanto a él respecta, las llaves sagradas con que el libro sellado fue abierto.
Por tanto, si para provecho tuyo y de otros deseas ser «lleno del conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría y entendimiento espiritual», recuerda que la oración es tu mejor medio de estudio. Como Daniel, entenderás el sueño y su interpretación cuando hayas buscado a Dios; y como Juan verás los siete sellos de la preciosa verdad rotos después de haber llorado mucho.
Las piedras no se rompen sino con el uso ferviente del martillo; y el quebrantador de piedras tiene que ponerse de rodillas. Usa el martillo de la diligencia y deja que la rodilla de la oración se ejercite, ¡y no hay doctrina pedregosa en la revelación que te sea útil entender, que no se haga pedazos bajo el ejercicio de la oración y la fe! Puedes abrirte paso a través de cualquier cosa con la palanca de la oración. La oración es la palanca que fuerza el baúl de hierro del sagrado misterio, para que podamos obtener el tesoro escondido dentro.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: February 21 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.