El año devocional de Miller

La oración que empieza con adoración

La oración no es solo pedir; es adorar y alabar al Dios que nunca rompe sus promesas. Y todo pacto tiene dos lados: él es fiel, y a nosotros nos toca serlo.

La oración no es toda petición y súplica. No debemos hablar a Dios únicamente cuando queremos algún favor de su mano. Gran parte de toda verdadera oración es adoración y alabanza. Un corazón de hijo que ama siempre busca expresar su amor y su confianza.

«No hay Dios como tú». Los paganos tienen sus ídolos, pero nuestro Dios no es como ellos. No ven, no oyen, no aman, no se preocupan por quienes los adoran. Nuestro Dios ama y guarda el pacto. Lo que promete, lo cumple. Su Palabra nunca falla, nunca se quiebra. ¡Qué confianza tan firme nos da saber que el Dios en quien confiamos siempre cumple su Palabra! Ninguna de sus promesas se ha quebrado jamás.

Hay algo más aquí que no debemos pasar por alto. Nunca debemos partir las sentencias de la Biblia por la mitad, pues si lo hacemos solo obtendremos medias verdades. Dios guarda el pacto; pero a todo pacto corresponden dos lados, y nosotros tenemos algo que hacer para alcanzar lo que él ha prometido. Él guarda el pacto con quienes «caminan de todo corazón en tu camino». Esa es nuestra parte, y debe ser nuestro cuidado constante ser fieles a Dios en todos nuestros caminos. No hay peligro de que él nos falle; cuidemos nosotros de no fallar en la nuestra.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - June 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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