La oración es puerto para el hombre náufrago, ancla para los que se hunden entre las olas, báculo para los miembros que vacilan, mina de joyas para el pobre, sanadora de enfermedades y guardiana de la salud. La oración, a la vez, asegura la continuidad de nuestras bendiciones y disipa la nube de nuestras calamidades. ¡Oh bienaventurada oración! Tú eres la incansable vencedora de los males humanos, el fundamento firme de la felicidad humana, la fuente de un gozo que perdura para siempre y la madre de todo consuelo.
Fuente y atribución
Autor original: George Everard
Título original: Quotes from George Everard — 25
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Everard, publicado originalmente en Grace Gems.