Los hombres hacen a menudo promesas en las que otros confían, quizá comprometiendo todos sus intereses y su dicha en la palabra recibida, solo para descubrir al fin que las promesas han sido olvidadas. Pero la menor palabra de Dios es segura y eterna. Cuando un alma toma cualquier promesa divina y edifica sobre ella un tejido de esperanza, antes caerían las estrellas del cielo que Dios olvidara su palabra o dejara de cumplirla.
Un noble inglés, paseando un día por el campo, encontró a una niña afligida. Había roto su cántaro, su familia era pobre y la vasija no podía reponerse. El buen hombre metió la mano en el bolsillo para buscar algo de dinero que darle, pero no llevaba ni un centavo. Entonces le pidió que se encontrara con él al día siguiente en el mismo lugar y a la misma hora, prometiéndole llevarle dinero para comprar un cántaro nuevo. La niña se fue muy feliz, depositando plena confianza en la palabra del desconocido.
Al día siguiente él fue invitado a cenar con la reina precisamente a la hora de su cita con la niña. Pero rechazó de inmediato la invitación. No quería faltar a su palabra, ni siquiera con una niña desconocida y pobre. Ella había confiado en él, y su promesa la había hecho feliz. ¡No la decepcionaría por mil cenas con la realeza! ¿Será Dios menos fiel a su palabra? ¡Ninguna palabra que él ha pronunciado será jamás quebrantada!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: Miller's Year Book - November 24
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.