¡La peor calamidad es lo más sabio y bondadoso que podría sucederme!
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." Romanos 8:28
En cuanto a ciertos puntos, el creyente está absolutamente seguro. Sabe, por ejemplo, que una mano invisible está siempre sobre el timón del mundo. Sabe también que, hacia dondequiera que la providencia se incline, Jehová la gobierna. Ese conocimiento tranquilizador lo prepara para todo.
Sabe que Dios es siempre sabio, y al saberlo confía en que no puede haber accidentes ni errores, que nada puede ocurrir que no debiera ocurrir.
Puede decir: "Si llegara a perder todo lo que tengo, es mejor que lo pierda, si así lo quiere Dios, que conservarlo. ¡La peor calamidad es lo más sabio y bondadoso que puede sucederme, si Dios la ordena!"
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." El cristiano no se limita a sostener esto como una mera teoría, sino que lo sabe como un hecho cierto. Hasta ahora todo ha obrado para bien. Cada acontecimiento, hasta el momento, ha producido los resultados más divinamente benditos.
Así, creyendo que Dios gobierna todas las cosas, que lo hace con sabiduría y que saca bien del mal, el corazón del creyente queda asegurado y queda capacitado para enfrentar con calma cada prueba cuando esta llega.
El creyente, en espíritu de verdadera resignación, puede orar: "Envíame lo que quieras, Dios mío, con tal de que venga de Ti. ¡Nunca ha llegado una mala porción de tu mesa a ninguno de tus hijos!"
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Treasures — The worst calamity is the wisest and the kindest thing which could befall me!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.