Joyas devocionales de John Angell James — Volumen 7

La piedad verdadera se mide en obediencia, no en emociones

La piedad verdadera no se mide por las emociones, sino por la obediencia práctica y un estudio devoto y aplicado de las Escrituras.

La parte emocional de la piedad verdadera puede ser, y de hecho es, sobrevalorada por muchos. La cuestión no es simplemente lo que podemos sentir, sino lo que podemos hacer por Cristo; no cuántas lágrimas podemos derramar, sino cuántos pecados podemos mortificar; no qué arrobamientos podemos experimentar, sino qué abnegación podemos practicar; no qué estados felices podemos disfrutar, sino qué deberes santos podemos cumplir; no simplemente cuánto nos agrada el sermón, sino cuánto podemos exhibir de la mente de Jesús en nuestra comunión con nuestros semejantes; no solo cuán por encima de la tierra podemos elevarnos hacia la dicha del cielo, sino cuánto del amor y la pureza del cielo podemos traer a la tierra. En resumen, no cuánto sentimiento arrebatado podemos deleitarnos, sino cuánto principio piadoso podemos aplicar a toda nuestra conducta.

Las Escrituras no deben leerse

Algunos se imponen la tarea de leer tantos capítulos de la Biblia cada día. Pero las Escrituras no deben leerse simplemente por el hecho de leerlas. No es la cantidad de Escritura leída, sino la cantidad estudiada, entendida y aplicada, la que nos hace bien. Un versículo meditado, sentido y aplicado, es mejor que todo un capítulo o libro leído con negligencia, de manera irreflexiva y sin aplicación personal.

Un estudio real, devoto e inteligente de las Escrituras es esencial para gran progreso en la piedad. Escudriñad las Escrituras a diario. Meditad en la Palabra de Dios día y noche, y ponedla en práctica. Estudiad la Palabra de Dios con oración para recibir enseñanza divina. Tomad la petición de David: «Abran mis ojos para ver las maravillosas verdades de tu ley.»

Hay mucha corrupción en tu corazón que genera una inclinación falsa y nubla tu juicio, y por tanto es probable que te lleve a la equivocación y al error. Ruega a Dios que envíe su Espíritu a tu corazón para purificarlo de la depravación, a fin de que seas mejor preservado del error.

Debemos renunciar a toda idea preconcebida, a todo prejuicio, a todo orgullo intelectual, e ir con humildad a las Escrituras como discípulos.

Fuente y atribución

Autor original: John Angell James

Título original: Not how many tears we can shed

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John Angell James, publicado originalmente en Grace Gems.

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