Mañana y noche

La plomada en manos del Maestro constructor

Aunque la obra de la gracia comience en pequeño, Jesús, el gran Maestro constructor, lleva la plomada y no abandonará su templo espiritual hasta verlo consumado.

Cosas pequeñas marcaron el comienzo de la obra en la mano de Zorobbabel, pero nadie debía despreciarla, pues el Señor había levantado a alguien que perseveraría hasta que la piedra final fuera sacada con gritos de júbilo. La plomada estaba en buenas manos.

Aquí está el consuelo de todo creyente en el Señor Jesús: por pequeño que sea el comienzo de la obra de la gracia, la plomada está en buenas manos; un maestro constructor mayor que Salomón ha emprendido la edificación del templo celestial, y no fallará ni se desanimará hasta que la cúspide más alta sea levantada. Si la plomada estuviera en manos de un ser meramente humano, podríamos temer por el edificio; pero el placer del Señor prosperará en la mano de Jesús.

Las obras no avanzaban de manera irregular ni sin cuidado, porque la mano del maestro portaba un buen instrumento. Si los muros se hubieran levantado de prisa sin la debida supervisión, podrían haber quedado desplomos; pero la plomada fue usada por el inspector elegido. Jesús vigila siempre la edificación de su templo espiritual, para que sea construido con seguridad y solidez. Nosotros somos de la prisa, pero Jesús es del juicio. Él usará la plomada, y lo que esté fuera de línea tendrá que caer, piedra por piedra. De ahí el fracaso de muchas obras halagadoras, el derrumbe de muchas profesiones deslumbrantes.

No nos corresponde a nosotros juzgar la iglesia del Señor, ya que Jesús tiene mano firme y ojo certero, y sabe usar bien la plomada. ¿No nos gozamos al ver que el juicio se deja en sus manos? La plomada estaba en uso activo: estaba en la mano del constructor, señal segura de que se proponía llevar la obra hasta su culminación. ¡Oh, Señor Jesús, cuán gozosos seríamos si pudiéramos verte en tu gran obra! ¡Oh, Sion, la hermosa, tus muros siguen en ruinas! ¡Levántate, oh glorioso Constructor, y haz que sus desolaciones se regocijen ante tu venida!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 26 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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