Dulce es la estación de la primavera. El largo y lúgubre invierno nos ayuda a apreciar su calor benigno, y su promesa de verano realza sus deleites presentes. Después de períodos de depresión del espíritu, es delicioso contemplar de nuevo la luz del Sol de Justicia; entonces nuestras gracias dormidas se alzan de su letargo, como el azafrán y el narciso de sus camas de tierra; entonces nuestro corazón se alegra con deleitosas notas de gratitud, mucho más melodiosas que el trino de los pájaros; y la reconfortante seguridad de la paz, infinitamente más deliciosa que el arrullo de la tórtola, se oye dentro del alma.
Ahora es el tiempo de que el alma busque comunión con su Amado; ahora debe alzarse de su innata vileza y apartarse de sus viejas asociaciones. Si no izamos la vela cuando la brisa es favorable, seremos dignos de reproche; los tiempos de refrigerio no deberían pasar sobre nosotros sin aprovecharlos. Cuando Jesús mismo nos visita con ternura y nos ruega que nos levantemos, ¿podremos ser tan viles como para rechazar su petición? Él mismo ha resucitado, para atraernos tras Él. Él ahora, por su Espíritu Santo, nos ha revivido, para que, en novedad de vida, ascendamos a los lugares celestiales y mantengamos comunión con Él.
Bástenos nuestro estado invernal para la frialdad y la indiferencia; cuando el Señor cree una primavera dentro de nosotros, que nuestra savia fluya con vigor y que nuestra rama florezca con alto propósito. Oh Señor, si no es primavera en mi frío corazón, te ruego que la hagas, pues estoy sinceramente hastiado de vivir a distancia de Ti. ¡Oh, el largo y lúgubre invierno, cuándo le pondrás fin? ¡Ven, Espíritu Santo, y renueva mi alma! ¡Vivifícame! ¡Restáurame, y ten misericordia de mí! Esta misma noche imploraría fervientemente al Señor que se compadezca de su siervo, y me envíe un feliz avivamiento de vida espiritual.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: April 24 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.