Una firme creencia en la doctrina de la providencia de Dios, y en su alcance universal, nos satisfaría en medio del peligro y nos animaría a confiar en Dios en el camino del deber. La providencia se fija en las más humildes de las criaturas, aun en los gorriones, y por tanto en los intereses más pequeños de los discípulos de Cristo.
Quienes confiesan a Cristo ahora, serán reconocidos por él en el gran día, delante de los ángeles de Dios. Para disuadirnos de negar a Cristo y de abandonar sus verdades y sus caminos, aquí se nos asegura que quienes niegan a Cristo, aunque así puedan salvar la vida misma, y aunque puedan ganar un reino con ello, serán grandes perdedores al final; pues Cristo no los conocerá, no los reconocerá ni les mostrará favor.
Pero que ningún creyente recaído tembloroso y arrepentido dude de obtener perdón. Esto es muy distinto de la enemistad resuelta que es la blasfemia contra el Espíritu Santo, la cual jamás será perdonada, porque jamás será objeto de arrepentimiento.
Una advertencia contra la codicia; la parábola del hombre rico (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 12:1-12
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.