«Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto». 1 Juan 4:20
El amor por Dios es solo un sentimiento vaporoso, una emoción nebulosa, a menos que se manifieste en el amor por los demás. Nuestro Señor nos dio una imagen del juicio final que al principio casi nos sobresalta; pues, en lugar de hacer de la fe en Él o del amor por Dios la prueba de las vidas de los hombres, hace que todo dependa, en aquel gran día final, de la manera en que hayan tratado a los demás en este mundo. Quienes han usado sus dones para alimentar al hambriento, vestir al desnudo y aliviar la angustia del pobre, del preso y del enfermo, son recibidos en el gozo eterno. Quienes han cerrado sus manos y sus corazones, permitiendo que la necesidad y el sufrimiento humanos queden sin alivio, son ellos mismos apartados de la bienaventuranza eterna.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE DIVINE TEST
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.