La Hora de Silencio

La recompensa de un vaso de agua fría

Un vaso de agua fría ofrecido al siervo de Dios recibe la recompensa del profeta, porque bendice al discípulo, al que da y al Maestro que lo contempla.

«Y a cualquiera que dé aun un vaso de agua fría a uno de estos pequeños porque es mi discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.» Mateo 10:42

Un vaso de agua fría dado al siervo de Dios es coronado con la rica recompensa de un profeta. Y bien lo merece.

Pues déjame pensar en lo que el vaso de agua significa para el discípulo que lo recibe. Fuerza para caminar otra milla o dos en el sendero del peregrino. El descubrimiento de un compañero afín a él. Una nueva prueba del recuerdo inagotable de su Señor. Un nuevo tema de alabanza. Un nuevo mensaje de gracia, misericordia y paz.

Y déjame pensar en lo que significa para el amigo que lo da. Un ojo atento, abierto a las necesidades del reino de Cristo. Un corazón cálido, dispuesto a hacer el bien a todo miembro de la familia de la fe. Un amor sereno, que prueba su realidad y su profundidad por la obediencia aun al más pequeño de los mandamientos.

Y déjame pensar en lo que significa para el Maestro celestial que observa. Es para Él una prueba de que tiene dos seguidores en lugar de uno. No puedo servir al pueblo de Dios, contándolo por gozo, sin un verdadero respeto por el mismo Dios. Cuando Él ve lo que hago, es una prenda para mi Señor de que me es caro. Él sabe que estoy de Su parte en un mundo donde Sus amigos son demasiado pocos.

Por tanto, déjame estar atento a las oportunidades de hacer estas pequeñas bondades. Déjame correr a ayudar a cualquier hijo de Dios y a cualquier discípulo de Jesús.

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Matthew 10:42

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

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