El año devocional de Miller

La responsabilidad de escuchar

No solo predicar es una solemne responsabilidad; escuchar la Palabra también lo es, pues ninguna verdad deja al oyente tal como lo encontró.

Oímos mucho hablar de la "temible responsabilidad" de quienes predican y enseñan la Palabra de Dios. Sin duda es cosa solemne hablar de parte de Dios a los hombres, y los llamados a este deber deben ser muy fieles. Pero también hay una "temible responsabilidad" unida al oír la Palabra. Una de las palabras más fervientes de nuestro Señor fue: "Considera cuidadosamente cómo escuchas."

Cuando la obra del predicador se hace como conviene, su responsabilidad cesa y la del oyente comienza. Él ha oído la verdad; ¿qué hará con ella? ¿La creerá y la aceptará, o la rechazará? Ya no puede ser como si nunca la hubiera oído: tiene que ser para él savia de vida o savia de muerte. No solo debe rendir cuentas por la oportunidad de oír, sino que también queda afectado en su propio espíritu por el escuchar: si escucha y se rinde a la influencia de la verdad, su corazón se vuelve más tierno; pero si la rechaza, se endurece.

Ningún sermón ni otro mensaje de verdad, oído o leído, deja al hombre tal como lo encontró. Siempre deja alguna impresión, determinada por lo que el oyente haga con él. Oímos mucho bien en estos días que pasan; sería muy triste que nada saliera de todo ello.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Miller's Year Book - April 25

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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