Destellos desde las ventanas de la vida

La responsabilidad de rescatar a quienes perecen

Una parábola sobre el capitán que ignoró una señal de socorro nos confronta con las almas que pasamos de largo cada día, y nos advierte sobre el peso eterno de los clamores desatendidos.

¡El rescate!

Un capitán de un buque oceánico, un día mientras su nave surcaba velozmente las aguas, vio a cierta distancia una señal de socorro. Se dirigió un telescopio hacia el lugar y se observó que había un solo hombre sobre un fragmento de naufragio. Para ir a rescatarlo, el barco tendría que detenerse y retroceder en su rumbo, perdiendo mucho tiempo.

—No —dijo el capitán—; algún otro barco lo recogerá.

Siguió a toda velocidad y llegó al puerto a tiempo, y fue felicitado por su travesía tan veloz. Pero no podía apartar de su mente el recuerdo de aquella señal de socorro allá en los mares agitados, ni la imagen vista a través del telescopio de aquel hombre solo sobre el fragmento de naufragio, abandonado a su perdición. De día y de noche, esa imagen lo perseguía.

Mientras nos apresuramos en estos días tan ocupados, ¿no vemos ninguna señal de socorro en el amplio mar de la vida? ¿No oímos clamores, ni lamentos amargos de almas que se hallan entre las olas encrespadas? ¿Hacemos caso de las señales y atendemos los clamores? ¿Nos apartamos de nuestros negocios, de nuestro placer, de nuestra comodidad, de nuestro afán de ganar dinero, de nuestras pequeñas ambiciones, para llevar rescate a aquellas almas que perecen o que están en aflicción? ¿O nos apresuramos y decimos que no tenemos tiempo para estas cosas, no tiempo para salvar a nuestros hermanos, no tiempo para levantar a los caídos, no tiempo para enjugar una lágrima? Si no nos desviamos para ayudar o salvar, ¿no podrá ser nuestra tristeza más profunda en la eternidad el recuerdo de clamores de socorro no atendidos? ¿No podrán las visiones de aquellos que perecían y nos llamaban en busca de ayuda sin obtener respuesta, a quienes dejamos sin auxilio entre las olas turbulentas, perseguirnos para siempre?

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: The rescue!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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