"Le agradó a Dios… revelar a su Hijo en mí." Gálatas 1:15-16
De aquí comienza la vida espiritual, una vida que procede de Dios, mantiene comunión con Dios y tiende a la gloria de Dios; el honor y la felicidad de nuestras almas provienen de esta revelación de Cristo en nosotros. ¡Oh, por el reconfortante consuelo de esto, mientras lo consideramos! Revelar a Cristo en nosotros es hacer un descubrimiento tan claro de los encantos sin igual y de la gloria de su persona como nunca antes vimos, de modo que lo elegimos, lo amamos, nos deleitamos en Él y nos allegamos a Él en todos sus oficios y caracteres. Pues con el ojo de nuestra alma contemplamos entonces su gloria, "la gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad", a favor de nosotros, miserables pecadores; de ahí que Él sea el Amado principal de nuestras almas. Sin esta revelación de Jesucristo en nosotros, ¿qué es toda profesión externa? No más que mera palabrería, sequedad formal y pesada rutina. ¡Oh, alma mía! ¡Oh, mis amigos! No nos contentemos con vivir sin una constante revelación de Cristo. Esto hace pacífica la conciencia, celestial el corazón y feliz el alma. Esto somete la lujuria, exalta los afectos, hace feliz a todo el hombre en Dios y crea el cielo en el alma. Si Cristo está en el corazón, todo estará bien y en orden en la vida. Si crees en Cristo como revelado en la Palabra, esta bendita promesa es para ti: "Yo me manifestaré a él" (Juan 14:21).
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — March 30
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.