Jesús es el guardián de las puertas del paraíso, y ante cada alma creyente Él pone una puerta abierta, que ningún hombre ni diablo podrá cerrar contra ella. ¡Qué gozo será descubrir que la fe en Él es la llave de oro de las puertas eternas! Alma mía, ¿llevas esa llave en tu seno, o confías en algún ganzú engañoso que al final te fallará? Oye esta parábola del predicador, y recuérdala.
El gran Rey ha preparado un banquete, y ha proclamado a todo el mundo que ninguno entrará sino el que traiga consigo la flor más hermosa que florezca. Los hombres avanzan hacia la puerta por millares, y cada uno trae la flor que considera la reina del jardín; pero en multitudes son apartados de la presencia real y no entran en los salones de fiesta. Unos traen en su mano la belladona mortal de la superstición, o las amapolas ostentosas de Roma, o la cicuta de la justicia propia; pero estas no son queridas por el Rey, y sus portadores son excluidos de las puertas de perla. Alma mía, ¿has recogido la rosa de Sarón? ¿Llevas constantemente en tu seno el lirio de los valles? Si es así, cuando llegues a las puertas del cielo conocerás su valor, pues te bastará mostrar esta, la más escogida de las flores, y el Portero abrirá; ni por un momento te negará la entrada, pues ante esa rosa el Portero siempre abre. Hallarás tu camino con la rosa de Sarón en tu mano hasta el mismo trono de Dios, pues el cielo mismo no posee nada que supere su belleza radiante; y de todas las flores que florecen en el paraíso, no hay ninguna que pueda rivalizar con el lirio de los valles.
Alma mía, toma por la fe en tu mano la rosa ensangrentada del Calvario, llévala por amor, consérvala por la comunión, hazla por tu diaria vigilancia tu todo en todos, y serás bendito más allá de toda dicha, feliz más allá de todo sueño. Jesús, sé mío para siempre, mi Dios, mi cielo, mi todo.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: June 15 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.