Pensamientos vespertinos

La salvación es obra exclusiva del brazo de Dios

La salvación nace entera del corazón de Jehová y refleja cada uno de sus atributos, pues solo Dios pudo concebir rescatar al hombre rebelde mediante el sacrificio de su Hijo amado.

Con frecuencia y solemnidad el Espíritu Santo nos enseña que la salvación es enteramente obra de Dios, sin depender de ningún mérito, dignidad o poder de la criatura. Y como es suprema y exclusivamente obra suya, en todo sentido resulta infinitamente digna de Él. Dios nunca puede actuar por debajo de sí mismo: todo lo que produce su poder creativo y todo lo que gobierna su sabia providencia lleva la huella de su eterno poder y de su divinidad.

Pero en la salvación esto resplandece de modo supremo. Aquí brilla la Deidad completa, aquí se manifiesta todo el ser de Dios, aquí Jehová sale del pabellón velado de su grandeza y, con un solo ejercicio de poder, un solo acto de gracia y una despliegue inefable de amor, camina entre los hombres en su plena majestad. Ese tabernáculo que habita con nosotros no es otra cosa que la manifestación de Jesús en nuestra propia naturaleza: Dios manifestado en carne. La cruz de su Hijo amado, más que ninguna otra obra de su sabiduría o de su poder, nos da el conocimiento verdadero de quién es Dios.

El plan de redacción nació en el corazón mismo de Jehová. ¿Dónde más podría haber surgido el pensamiento de salvar a un mundo culpable, y de salvarlo de tal manera y con tal sacrificio? La sola idea de amar a una rama apóstata era tan grande que solo Dios pudo concebirla. Y cuando se contempla el sacrificio, el precio del perdón —su propio Hijo unigénito y su sangre preciosa—, solo cabe adorar la grandeza de un designio digno de Dios. Él demuestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros; y justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de Él.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - July 29

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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