Mañana y noche

La sangre preciosa: redención, limpieza y victoria

La sangre de Cristo es preciosa por su poder redentor, purificador, preservador, santificador y vencedor; un arma que no conoce derrota.

De pie al pie de la cruz, vemos manos, pies y costado, todos destilando crimson corrientes de sangre preciosa.

Es «preciosa» por su eficacia redentora y expiatoria. Por ella los pecados del pueblo de Cristo son expiados; son redimidos de debajo de la ley; son reconciliados con Dios, hechos uno con Él.

La sangre de Cristo es también «preciosa» por su poder limpiador. Ella «limpia de todo pecado». «Aunque tus pecados sean como la grana, serán blancos como la nieve». Por la sangre de Jesús no queda ni una mancha sobre ningún creyente, ni arruga ni cosa semejante permanece. Oh sangre preciosa, que nos limpia, quitando las manchas de abundante iniquidad, y permitiéndonos estar aceptados en el Amado, a pesar de las muchas maneras en que hemos rebelado contra nuestro Dios.

La sangre de Cristo es asimismo «preciosa» por su poder preservador. Estamos a salvo del ángel destructor bajo la sangre rociada. Recuerda que es el ver de Dios la sangre lo que constituye la verdadera razón de que seamos preservados. Aquí hay consuelo para nosotros cuando nuestro ojo de fe está turbio, pues el ojo de Dios sigue siendo el mismo. La sangre de Cristo es «preciosa» también por su influencia santificadora. La misma sangre que justifica quitando el pecado, en su acción posterior aviva la nueva naturaleza y la conduce adelante para someter el pecado y cumplir los mandamientos de Dios. No hay motivo para la santidad tan grande como el que brota de las venas de Jesús.

Y «preciosa», inefablemente preciosa, es esta sangre, porque tiene un poder vencedor. Está escrito: «Ellos vencieron por medio de la sangre del Cordero». ¿Cómo podrían hacer otra cosa? El que lucha con la sangre preciosa de Jesús lucha con un arma que no puede conocer la derrota. ¡La sangre de Jesús! El pecado muere en su presencia; la muerte deja de ser muerte; las puertas del cielo se abren. ¡La sangre de Jesús! Marcharemos adelante, conquistando y para conquistar, ¡mientras podamos confiar en su poder!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: April 16 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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