¡El cuchillo que mató a su esposo!
La Santa Cena es el espejo en el cual vemos a Aquel a quien ama nuestra alma; es el carro que nos eleva hasta Cristo. Dios ha instituido la Santa Cena para consolar y reanimar nuestros corazones afligidos. Cuando miramos nuestros pecados —tenemos motivo para lamentarnos; pero cuando vemos la sangre de Cristo derramada por nuestros pecados —¡nos regocijamos!
En la Santa Cena se suplen nuestras necesidades espirituales, se renueva nuestra fortaleza; allí nos encontramos con Cristo —y Él nos dice: "¡Todo lo mío es vuestro! ¡Mi amor es vuestro, para compadeceros! ¡Mi misericordia es vuestra, para salvaros!"
La sangre de Cristo es la llave que abre el cielo —¡de lo contrario todos habríamos sido excluidos!
El fin de la Santa Cena es obrar en nosotros un amor entrañable a Cristo. Cuando Cristo sangra por nosotros, bien podemos decir: "¡He aquí cuánto nos amó!" ¡Ese es un corazón de piedra —que el amor de Cristo no ha de derretir!
Otro fin de la Santa Cena es la mortificación de la corrupción. Ver a Cristo crucificado por nosotros —es un medio para crucificar el pecado en nosotros. ¿Cómo puede una esposa soportar ver el cuchillo que mató a su esposo! ¿Cómo podemos soportar aquellos pecados —que hicieron que Cristo velara Su gloria y derramara Su sangre! El pecado ha rasgado el manto blanco de la carne de Cristo, y lo ha teñido de color carmesí. ¡El pensamiento de esto debería hacernos buscar vengarnos de nuestros pecados!
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Watson
Título original: Los Diez Mandamientos — The knife which killed her
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Watson, publicado originalmente en Grace Gems.