"Santificado sea tu nombre." Mateo 6:9
El nombre "Padre" sobre la puerta de la oración nos asegura una acogida amorosa y toda ternura, solicitud y cuidado.
Las palabras "que está en los cielos" nos recuerdan la gloria y majestad sobresalientes de Dios. No deberíamos precipitarnos en Su presencia como lo hacemos ante la presencia de un padre terrenal. Deberíamos recordar Su grandeza y santidad infinitas, y siempre acercarnos con reverencia. Suyo es un nombre que debe ser santificado. "Santo y reverente es su nombre." De esto nos recuerda esta petición. Detiene el fluir de nuestros pensamientos y sentimientos, y nos invita a acercarnos a Dios con un sentido adecuado de nuestra indignidad y de Su santidad. Nos llama a ser reverentes, aunque audaces.
"Guarda tus pasos cuando vayas a la casa de Dios. Acércate más para escuchar que para ofrecer el sacrificio de los necios, que no saben que hacen lo malo. No te apresures con tu boca, ni te apresures en tu corazón a pronunciar cosa alguna delante de Dios. Dios está en los cielos y tú estás en la tierra, por eso, que tus palabras sean pocas." Eclesiastés 5:1-2
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: THE HOLY NAME
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.