Mañana y noche

La santidad y el gozo: dos joyas en un mismo oro

La verdadera religión rebosa de felicidad y alegría; para el creyente, la piedad es su placer y el deber su deleite.

La enseñanza de estas palabras ha de parecer muy sorprendente a quienes son ajenos a la piedad vital, pero para el creyente sincero no es sino la inculcación de una verdad reconocida. La vida del creyente se describe aquí como un deleite en Dios, y así se nos certifica el gran hecho de que la verdadera religión rebosa de felicidad y alegría. Los impíos y los meros profesantes nunca consideran la piedad como algo gozoso; para ellos es servicio, deber o necesidad, pero nunca placer ni deleite. Si se ocupan de la religión, es para ganar algo con ello, o bien porque no se atreven a hacer otra cosa. El pensamiento de deleitarse en Cristo resulta tan extraño para la mayoría de los hombres, que en su lenguaje no hay dos palabras más alejadas entre sí que «santidad» y «deleite». Pero los creyentes que conocen a Cristo entienden que el deleite y la fe están tan benditamente unidos, que las puertas del infierno no prevalecerán para separarlos. Quienes aman a Dios con todo su corazón hallan que sus caminos son caminos de deleite, y todas sus sendas son paz.

Tales gozos, tales deleites desbordantes, tales bendiciones que rebosan descubren los santos en su Señor, que lejos de servirle por costumbre, le seguirían aunque todo el mundo rechazara su nombre como algo malo. No amamos a Dios por compulsión alguna; nuestra fe no es cadena, nuestra profesión no es esclavitud, no somos arrastrados a la santidad ni empujados al deber cristiano. No, nuestra piedad es nuestro placer, nuestra esperanza es nuestra felicidad, nuestro deber es nuestro deleite.

La santidad y el deleite están tan unidos como la raíz y la flor; son, en realidad, dos joyas preciosas que brillan una al lado de la otra en un engaste de oro.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: June 14 — Morning

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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