«La tristeza piadosa produce arrepentimiento que lleva a la salvación y no deja pesar; pero la tristeza mundana produce muerte.» 2 Corintios 7:10
Así como el pecado es el mayor de los males, así la tristeza por el pecado es la mayor de las tristezas. La tristeza piadosa en un santo es la mayor de las tristezas, por ser aquella que fluye de la fe, mediante la cual vemos que el pecado es el mayor de los males, como se ejemplifica en el Salvador crucificado. El verdadero arrepentimiento es una obra continua. Mientras tengamos pecado del que arrepentirnos, tanto tiempo debemos estar arrepintiéndonos del pecado. La tristeza del creyente por el pecado se vuelve más evangélica que antes; pues mientras que antes había mucho amor propio, y temor de la ira y del infierno en su luto; ahora, teniendo una visión clara del amor de Dios al perdonarlo, y de la gracia y el favor distintivos de Dios extendidos hacia él, viene a lamentar, aborrecer y humillarse a sí mismo más profundamente que antes, y a derretirse con tristeza filial delante del Señor, por haber actuado tan indignamente y tan ingrata-mente hacia un Padre tan bondadoso, tierno y amoroso.
«Entonces, cuando yo haga expiación por ti por todo lo que has hecho, te acordarás y te avergonzarás.» Ezequiel 16:63
El odio del creyente hacia el pecado se vuelve más refinado. ¡Aborrece el pecado a causa de su naturaleza contaminante, así como de su naturaleza condenante! ¡Aborrece el pecado por el mal que hay EN él, así como por el mal que proviene DE él! ¡Aborrece el pecado no solo porque es ruinoso, sino porque es perverso!
Fuente y atribución
Autor original: Thomas Sherman
Título original: Choice excerpts from Thomas Sherman — 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Thomas Sherman, publicado originalmente en Grace Gems.