Pensamientos vespertinos

La tumba del creyente es un arco de triunfo

Somos mortales y la tumba espera a todos. Pero para el creyente en Jesús, el sepulcro se vuelve un arco triunfal que conduce a la resurrección.

Nuestra existencia presente es de profunda humillación y segura decadencia. En el lenguaje de la Escritura, este cuerpo que adornamos con tanto cuidado es descrito como cuerpo vil, como corrupción, como mortal. La muerte no es cosa ligera; y quien no conoce al que es la Resurrección y la Vida lo descubrirá. Por más que demos lugar al gozo y al esplendor, somos mortales y debemos morir. Polvo eres, y al polvo volverás. Hacia este fin humillante todos caminamos: allí ricos y pobres se encuentran, y la tumba es la morada común. Cuán pocos, sin embargo, sienten la solemnidad de esta verdad y se detienen a considerar que este cuerpo, hoy engalanado, pronto no necesitará más casa que el sepulcro.

Pero alrededor de la tumba del creyente en Jesús resplandece el halo de una esperanza bienaventurada. Aquel que levantó a Cristo de los muertos también vivificará nuestros cuerpos mortales. Quizá ningún mármol señale el lugar donde reposan sus cenizas; quizá las olas del mar sean su única losa y el rumor de las aguas su único réquiem. Pero él duerme en Jesús, y su carne descansa en la esperanza de una resurrección gloriosa y de una inmortalidad dichosa. ¡Qué carácter tan nuevo e impresionante da el cristianismo a la partida del creyente para ir al Padre!

A los ojos de los sentidos, la puerta del sepulcro parece lúgubre y repulsiva. Pero vista por la fe, ¡cuán cambiada está esa tumba! El Redentor ha estado allí, tocándolo todo con vida y gloria. Y cuando la puerta interior se abra sobre el cielo, ¡qué escena de grandeza se ofrece al espíritu! La gloria que desciende de lo alto baña de luz celestial el camino hacia las alturas. La tumba del creyente ya no es tumba: es un arco triunfal, radiante y engalanado, por el cual el conquistador espiritual, cargado con los despojos de su última victoria, pasa entre el aplauso de los ángeles y la bienvenida de los suyos, hacia su corona y su reposo.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - March 24

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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