Debe haber sido un dulce encargo para los ángeles enviados a ministrar junto al sepulcro del Redentor: rodar la piedra, guardar la tumba vacía y anunciar las buenas nuevas a los discípulos que llegaban con el corazón abrumado. Su mensaje era de gran gozo. Jesús, a quien sus amigos creían muerto, vivía otra vez para siempre. Había estado en el sepulcro, pero ya no estaba allí.
La tumba vacía tiene muchas voces gloriosas. Nos dice primero que Jesús murió realmente. Fue sepultado aquí, justamente en este lugar. Su cabeza descansó allí; sus pies aquí. Aquí están las vestiduras funerarias, los lienzos finos que manos piadosas enrollaron alrededor de Él. Aquí está el sudario que cubrió su rostro. Él yació justo aquí. Mirad el lugar y marcadlo bien, y no olvidéis jamás que Él verdaderamente estuvo muerto. Esto es importante, pues de su muerte depende vuestra aceptación ante Dios.
Pero mirad otra vez. El sepulcro ahora está vacío. Él estuvo aquí, pero ya no está aquí, porque «ha resucitado». La tumba está vacía. Aquí están las vestiduras funerarias, pero no hay cuerpo. ¡Se ha ido!
La tumba vacía habla, entonces, de resurrección. La muerte no pudo retener al Mesías. Rompió sus ataduras y conquistó el poder del sepulcro. Esto es importante, pues un Cristo muerto no habría podido salvar a pecadores muertos. Si Él nunca hubiera resucitado, ¿cómo podría haberse presentado por nosotros ante Dios? ¿Cómo podría ser nuestro auxilio en la debilidad, nuestro sostén en la prueba, nuestro Consolador, nuestro Amigo, si su polvo descansara aún en el sepulcro? Por eso Él vive para interceder por nosotros, para ayudarnos, para salvarnos.
Una verdad más que la tumba vacía nos enseña es que todos los que duermen en Jesús también resucitarán. Una preciosa palabra de la Escritura dice: «Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús». ¡Aprendamos, pues, a mirar a través del sepulcro hacia la vida que hay más allá!
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: The Empty Tomb
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.