Mucho uso se hacía de este aceite de unción bajo la ley, y aquello que representa es de primordial importancia bajo el evangelio. El Espíritu Santo, que nos unge para todo servicio santo, nos es indispensable si queremos servir al Señor de manera aceptable. Sin Su ayuda, nuestros servicios religiosos son solo una oblación vana, y nuestra experiencia interior es una cosa muerta. Siempre que nuestro ministerio carece de unción, ¡en qué miserias se convierte! Y las oraciones, alabanzas, meditaciones y esfuerzos de los cristianos en privado no son ni un ápice superiores.
Una santa unción es el alma y la vida de la piedad; su ausencia, la más grievosa de todas las calamidades. Presentarse delante del Señor sin unción es como si algún levita común se hubiera introducido en el oficio sacerdotal: sus ministerios más bien habrían sido pecados que servicios. Ojalá nunca nos aventuramos en ejercicios sagrados sin unciones sagradas. Estas descienden sobre nosotros desde nuestra gloriosa Cabeza; de Su unción nosotros, que somos como los bordes de Sus vestiduras, participamos de una unción abundante.
Escogidas especias se mezclaban con el más raro arte del boticario para formar el aceite de la unción, a fin de mostrarnos cuán ricas son todas las influencias del Espíritu Santo. Todos los bienes se hallan en el divino Consolador. Consuelo sin igual, instrucción infalible, vivificación divina, energía espiritual y santificación divina yacen mezclados con otras excelencias en ese sagrado ungüento, el celestial aceite de unción del Espíritu Santo. Imparte una fragancia deliciosa al carácter y a la persona sobre quien es derramado. Nada semejante puede hallarse en todos los tesoros de los ricos ni en los secretos de los sabios. No puede imitarse. Proviene solo de Dios, y se da libremente, por Jesucristo, a toda alma que espera. Busquémoslo, pues podemos tenerlo, podemos tenerlo esta misma tarde. ¡Oh Señor, unge a Tus siervos!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: November 29 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.